Una rodilla puede hincharse aunque no recuerdes un golpe. La primera pregunta es dónde está el aumento de volumen: dentro de la articulación, delante de la rótula o detrás de la rodilla. Esa diferencia, junto con la rapidez de aparición, el dolor y el examen, orienta qué investigar. La hinchazón por sí sola no permite elegir un tratamiento.
¿Qué puede explicar la hinchazón?
El derrame es exceso de líquido dentro de la articulación. Puede acompañar artrosis, inflamación por cristales o enfermedades inflamatorias; también puede aparecer después de una sobrecarga o por una lesión no reconocida. Una infección es menos frecuente, pero cambia la urgencia. No conviene atribuirlo automáticamente a la edad o al ejercicio.
Un bulto superficial puede corresponder a una bursa. Si está detrás, puede tratarse de un quiste de Baker. Estas posibilidades requieren examen: no todo aumento de volumen es un derrame ni todo bulto posterior es un quiste.
Qué información ayuda en la consulta
Importa saber si comenzó en horas o días, si se repite, cuánto limita caminar y si hay calor, enrojecimiento, fiebre o molestias en otras articulaciones. También deben mencionarse heridas, procedimientos recientes, prótesis, enfermedades y medicamentos, incluidos anticoagulantes.
El examen busca localizar el líquido, revisar movilidad, piel y capacidad de apoyo. Si aparece dolor de pantorrilla con hinchazón nueva, hay que considerar también causas vasculares. Una foto o la sensación de “tener agua” no reemplazan esta evaluación.
¿Ecografía, radiografía o resonancia?
Cada examen responde una pregunta. La ecografía puede distinguir líquido articular de una colección superficial o posterior. La radiografía aporta información ósea y articular. La resonancia se reserva para problemas seleccionados; pedirla de entrada no siempre aclara la causa ni debe retrasar una evaluación urgente.
Cuándo puede ser necesario analizar el líquido
Si se sospecha infección, la punción articular permite obtener líquido para cultivo y otros análisis. También puede ayudar a investigar cristales. Encontrar cristales no excluye que exista simultáneamente una infección, y una proteína C reactiva normal tampoco la descarta por sí sola. La indicación depende del contexto clínico; no toda hinchazón necesita punción.
Extraer líquido puede aliviar presión, pero no sustituye identificar la causa. Una infiltración tampoco debe ser la respuesta automática a una rodilla aún sin diagnóstico.
Qué hacer mientras se define la causa
Evita forzar la rodilla o aumentar entrenamiento. Puedes disminuir temporalmente la actividad que agrava el dolor y usar frío protegido por una tela si resulta cómodo. No te automediques con antibióticos ni intentes drenar la rodilla.
Consulta con urgencia si hay dolor intenso con calor y limitación marcada, mal estado general o imposibilidad nueva para apoyar. Si la hinchazón persiste o se repite, necesita estudio aunque el dolor sea tolerable. El plan se ajusta al diagnóstico y a tu evolución.
Preguntas frecuentes
¿Sin fiebre se descarta una infección?
No. La ausencia de fiebre no permite descartarla. La combinación de dolor, calor, derrame y limitación del movimiento exige una evaluación clínica.
¿Siempre hay que sacar el líquido?
No. Se indica cuando puede aclarar el diagnóstico o aliviar una situación seleccionada. Si hay sospecha de infección, su análisis es especialmente importante.
Referencias seleccionadas
Revisión bibliográfica: octubre de 2026. Se distinguen revisiones, consensos y estudios observacionales; una serie clínica no prueba eficacia comparativa.
¿Le sirve a alguien que conoces? Compártelo.
Jefe del Centro Avanzado de Cirugía Protésica y Robótica. Publico casos, técnica quirúrgica y recuperación, semana a semana.