Traumatólogo de Rodilla

Esguince de rodilla

Qué ligamento se lesionó, cómo saber si la rodilla quedó estable y qué tratamiento necesita realmente.

Dr. Gonzalo Umaña — Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla, Clínica MEDS

Decir ‘esguince’ no es suficiente

Un esguince de rodilla significa que uno o más ligamentos sufrieron una lesión. Pero decir solamente “tienes un esguince” entrega poca información.

Puede tratarse desde una lesión leve que cicatriza con tratamiento conservador hasta una rotura completa que deja la rodilla inestable o una lesión que compromete varios ligamentos.

Por eso, cuando evalúo una rodilla después de una torcedura o traumatismo, intento responder cuatro preguntas:

  1. ¿Qué ligamento o ligamentos se lesionaron?
  2. ¿La lesión es parcial o completa y cuánta estabilidad conserva la rodilla?
  3. ¿Existen lesiones asociadas de meniscos, cartílago, hueso u otras estructuras?
  4. ¿Qué necesita volver a hacer esa persona con su rodilla?

La gravedad no se determina solamente por cuánto duele ni por una frase de la resonancia. Lo importante es saber qué se lesionó y si la rodilla continúa siendo estable y funcional.

Esguince de Rodilla

Contenido de esta guía

  1. Qué significa realmente un esguince
  2. Qué ligamentos pueden lesionarse
  3. Grados I, II y III
  4. Mecanismos y síntomas
  5. Estabilidad e inestabilidad
  6. Diagnóstico e imágenes
  7. Tratamiento inicial
  8. Ortesis articuladas para LCM y LCL
  9. Tratamiento según el ligamento
  10. Tratamientos biológicos
  11. Cuándo operar
  12. Lesiones multiligamentarias
  13. Rehabilitación y retorno deportivo
  14. Preguntas frecuentes

¿Qué ligamentos pueden lesionarse?

Ligamento colateral medial (LCM)

Está en la cara interna y es el principal estabilizador frente a fuerzas en valgo. Es uno de los ligamentos que se lesionan con mayor frecuencia y muchas lesiones aisladas tienen buena capacidad de cicatrización.

Pero no basta con decir “LCM grado II o III”: importan la localización de la rotura, la laxitud, la estabilidad en extensión y las lesiones asociadas.

Ligamento colateral lateral (LCL) y esquina posterolateral

Las estructuras laterales controlan el varo y parte importante de la estabilidad rotacional. Una lesión aparentemente “del ligamento lateral” puede formar parte de una lesión más compleja de la esquina posterolateral.

Las lesiones laterales de alto grado merecen especial atención porque su comportamiento no es equivalente al de muchas lesiones aisladas del LCM.

Ligamentos cruzados

El ligamento cruzado anterior (LCA) aporta estabilidad anteroposterior y rotacional. Una persona puede volver a caminar y dejar de tener dolor, pero continuar inestable al girar, frenar o cambiar de dirección.

El ligamento cruzado posterior (LCP) es el principal estabilizador frente al desplazamiento posterior de la tibia. Las lesiones aisladas y las combinadas se comportan de manera diferente.

→ Guía completa sobre lesión del LCA

Anatomía de los ligamentos de la rodilla con LCL lateral, LCM medial, LCA y LCP

Grado I, II y III: ¿qué significa?

Grado I: lesión leve de fibras, habitualmente sin laxitud significativa.

Grado II: lesión parcial, con grados variables de laxitud.

Grado III: rotura completa, con pérdida importante de la función mecánica del ligamento.

Esta clasificación ayuda a describir algunas lesiones, especialmente colaterales, pero tiene una limitación importante:

el grado no decide por sí solo el tratamiento.

Una lesión grado III del LCM aislada puede cicatrizar satisfactoriamente sin cirugía en determinadas condiciones. Una lesión posterolateral de alto grado o una lesión multiligamentaria plantea un escenario completamente distinto.

Parcial o completa tampoco responde todo

Una rotura parcial puede conservar suficiente función y dejar una rodilla estable, o puede ser funcionalmente insuficiente.

Una rotura completa tampoco significa automáticamente cirugía: depende del ligamento, de la estabilidad residual y de las demandas del paciente.

Lo que realmente necesitamos saber es cuánta función conserva el ligamento.

¿Cómo ocurre un esguince?

El mecanismo ayuda a sospechar qué estructuras recibieron la carga.

Un golpe desde el lado externo que lleva la rodilla hacia valgo puede lesionar el LCM. Una fuerza en varo puede comprometer estructuras laterales. Una frenada, aterrizaje o giro con el pie apoyado puede lesionar el LCA. Un impacto sobre la parte anterior de la tibia puede dañar el LCP.

En traumatismos mayores las fuerzas se combinan y pueden lesionar varios estabilizadores al mismo tiempo.

Mecanismos de lesión del LCM y LCL: estrés en valgo y varo

Síntomas frecuentes

  • Dolor en la cara interna, externa o profunda de la rodilla.
  • Aumento de volumen.
  • Dificultad para caminar o apoyar.
  • Pérdida de movilidad.
  • Chasquido durante el traumatismo.
  • Hematoma.
  • Sensación de inseguridad.
  • Episodios en que la rodilla cede o “se va”.

Dolor e inestabilidad no son lo mismo. El dolor puede disminuir antes de que el ligamento haya recuperado estabilidad suficiente.

¿Qué significa que la rodilla esté inestable?

La laxitud es el movimiento anormal que podemos detectar o medir durante el examen. La inestabilidad es su consecuencia funcional: sentir que la rodilla falla, cede o no es confiable durante determinadas actividades.

Una persona puede caminar, subir escaleras e incluso trotar en línea recta sin grandes problemas y, sin embargo, presentar inestabilidad al girar o cambiar de dirección.

Caminar bien no demuestra que un ligamento esté funcionando normalmente.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico integra qué ocurrió + cómo se comporta la rodilla al examinarla + qué muestran las imágenes.

Examen de estabilidad

Dependiendo del patrón utilizamos maniobras específicas para estudiar cruzados, colaterales y complejos posteromedial y posterolateral. La comparación con la otra rodilla es importante.

Durante los primeros días, dolor, derrame y defensa muscular pueden dificultar el examen. Si quedan dudas, puede ser necesario repetirlo cuando la rodilla esté menos reactiva o complementar con mediciones objetivas.

Radiografías

No muestran directamente los ligamentos, pero permiten descartar fracturas o avulsiones y estudiar alineación. En patrones seleccionados, las radiografías con estrés ayudan a cuantificar laxitud.

Resonancia magnética

Permite estudiar ligamentos, meniscos, cartílago, hueso y otras estructuras blandas. Es muy útil para caracterizar la lesión y buscar lesiones asociadas.

La resonancia muestra anatomía con la rodilla en reposo; no reemplaza el examen de estabilidad.

El esguince puede ser solo una parte de la lesión

Un traumatismo capaz de romper un ligamento también puede lesionar meniscos, cartílago, hueso u otros ligamentos.

En traumatismos de mayor energía pueden existir además lesiones neurológicas o vasculares. Esto es especialmente importante en lesiones multiligamentarias y luxaciones de rodilla.

→ Lesiones de meniscos   ·   → Guía de lesiones de rodilla

Tratamiento inicial: proteger sin inmovilizar por rutina

Durante los primeros días buscamos controlar síntomas y proteger específicamente la estructura lesionada mientras determinamos el patrón completo.

Según el caso puede indicarse modificación temporal de carga, hielo como analgesia, compresión, elevación, medicamentos cuando corresponda, muletas y una ortesis adecuada.

El concepto moderno no es mantener cualquier “esguince” inmovilizado durante semanas. Cuando la lesión lo permite, buscamos proteger el ligamento sin perder innecesariamente movilidad, fuerza y función.

Ortesis articuladas para LCM y LCL

En determinadas lesiones del LCM o LCL utilizamos una ortesis articulada con barras laterales.

No es lo mismo que un inmovilizador de rodilla.

Las barras laterales ayudan a proteger el ligamento frente a fuerzas en valgo o varo mientras la articulación puede seguir realizando flexión y extensión dentro de los rangos indicados.

En una lesión del LCM buscamos especialmente proteger frente al valgo. En lesiones laterales, la ortesis puede proteger frente al varo, aunque una lesión lateral de alto grado obliga primero a descartar compromiso más complejo de la esquina posterolateral.

¿Por qué permitir la flexión?

Porque protección no significa necesariamente inmovilización.

Si el patrón de lesión lo permite, queremos que el ligamento cicatrice protegido mientras recuperamos progresivamente movilidad, activación muscular y función.

La inmovilización innecesaria favorece rigidez y pérdida muscular y puede retrasar la recuperación funcional.

La idea es proteger específicamente el ligamento, no apagar toda la rodilla.

Ortesis articulada de rodilla con barras laterales para lesiones del LCM y LCL

Lesión del ligamento colateral medial

El LCM tiene buena capacidad de cicatrización y muchas lesiones aisladas pueden tratarse sin cirugía, incluso algunas roturas completas.

El tratamiento puede incluir ortesis articulada, apoyo y movilidad progresivos, recuperación de extensión y flexión, fortalecimiento y trabajo funcional.

Pero importan el grado de laxitud, dónde se rompió el ligamento, si existe avulsión, estabilidad en extensión, compromiso posteromedial y lesiones asociadas.

Una lesión que continúa generando inestabilidad no debe mantenerse indefinidamente bajo la etiqueta de “esguince”.

Lesión lateral y esquina posterolateral

Las lesiones laterales de alto grado tienen un comportamiento distinto. Pueden producir laxitud en varo y rotación externa y asociarse a lesiones del LCA o LCP.

Cuando existe una lesión completa con inestabilidad significativa, especialmente combinada con otros ligamentos, puede ser necesaria una reconstrucción.

Reconocerla es importante porque una lesión posterolateral no tratada puede dejar inestabilidad residual y aumentar las cargas sobre una reconstrucción de los ligamentos cruzados.

¿Y si el esguince corresponde al LCA o al LCP?

Cuando el lesionado es uno de los cruzados, conviene dejar de pensar simplemente en “un esguince”.

La pregunta pasa a ser si la lesión es parcial o completa, cuánta estabilidad conserva la rodilla, qué otras estructuras se lesionaron y cuáles son las demandas del paciente.

→ Rotura del ligamento cruzado anterior: guía completa

Tratamiento sin cirugía

Que una lesión no necesite cirugía no significa simplemente esperar a que deje de doler.

Según el ligamento y patrón de lesión puede incluir protección temporal con ortesis, progresión del apoyo, recuperación de movilidad, fortalecimiento, trabajo de equilibrio y control neuromuscular y, posteriormente, carrera, saltos y cambios de dirección.

→ Rehabilitación y recuperación de rodilla

Secuencia de rehabilitación del LCA con fuerza, carrera, salto y cambio de dirección, y retorno al deporte.

Tratamientos biológicos: una herramienta complementaria

En determinadas lesiones ligamentarias pueden considerarse tratamientos biológicos, como el plasma rico en plaquetas (PRP), buscando favorecer el proceso biológico de cicatrización.

No reemplazan la protección adecuada del ligamento ni la rehabilitación, y tampoco corrigen por sí solos una inestabilidad mecánica importante.

Su indicación depende del ligamento lesionado, localización, capacidad esperable de cicatrización y características del paciente. La evidencia clínica para acelerar de forma predecible la recuperación de los ligamentos de la rodilla todavía es limitada, por lo que debe plantearse como un complemento en pacientes seleccionados y no como un tratamiento obligatorio.

→ PRP en esguinces y lesiones de ligamentos de rodilla: ¿sirve realmente?

¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía?

No existe una regla del tipo “grado III = cirugía”.

La indicación depende del ligamento, localización, estabilidad residual, lesiones asociadas, tiempo desde el traumatismo y demandas funcionales.

Puede considerarse ante inestabilidad persistente, lesiones con baja probabilidad de cicatrización funcional, determinadas avulsiones, lesión posterolateral de alto grado, determinadas lesiones de cruzados, lesiones multiligamentarias o fracaso de un tratamiento conservador correctamente realizado.

Según el patrón puede realizarse una reparación del ligamento original o una reconstrucción mediante injerto.

Lesiones multiligamentarias

Cuando se comprometen varios estabilizadores principales estamos frente a una lesión diferente de un esguince aislado.

Una rodilla puede haberse luxado y reducido espontáneamente antes de la evaluación. Por eso una apariencia relativamente normal no permite descartar una lesión grave.

Además del examen ligamentario debemos valorar perfusión, pulsos, sensibilidad, función motora, nervio peroneo, posibilidad de lesión vascular, fracturas y lesiones meniscales o condrales.

Estas lesiones requieren evaluación especializada y con frecuencia tratamiento quirúrgico individualizado.

Mi enfoque frente a un esguince de rodilla

Cuando alguien llega con el diagnóstico de “esguince”, mi objetivo es transformar ese término general en un diagnóstico útil:

qué se lesionó → cuánto se lesionó → cuánta estabilidad quedó → qué otras estructuras están comprometidas → qué necesita recuperar el paciente.

A partir de eso decidimos si basta con protección y rehabilitación, si necesitamos controlar cómo está cicatrizando el ligamento o si existe una lesión cuya estabilidad debe restaurarse quirúrgicamente.

No todos los ligamentos cicatrizan igual y no todas las personas necesitan la misma rodilla.

Rehabilitación y retorno al deporte

No existe un protocolo único para todos los esguinces. Buscamos recuperar progresivamente movilidad, control del derrame, marcha, fuerza, control neuromuscular, capacidad para absorber cargas y posteriormente carrera, saltos, desaceleración y cambios de dirección.

Volver a correr, volver a entrenar y volver a competir son etapas diferentes.

No conviene prometer un número de semanas solamente porque el informe diga “esguince”.

¿Cuándo consultar con urgencia?

Después de un traumatismo importante se requiere evaluación urgente ante deformidad, imposibilidad marcada para mover o apoyar, pie frío o pálido, alteraciones de sensibilidad o fuerza, dolor desproporcionado o una rodilla que parece haberse desplazado o luxado.

También debe evaluarse una rodilla que persiste inestable, con derrame importante, bloqueo o incapacidad para recuperar progresivamente la función.

Preguntas frecuentes

No existe un tiempo único. Depende del ligamento lesionado, grado y localización, estabilidad, lesiones asociadas y tratamiento realizado. Es más útil seguir criterios de recuperación que prometer un plazo igual para todos.

En muchas lesiones sí, según tolerancia y estabilidad. En otras puede ser necesario limitar temporalmente el apoyo o utilizar muletas. Una rodilla muy inestable o un traumatismo importante debe evaluarse antes de continuar normalmente las actividades.

No todos los esguinces leves necesitan inmediatamente una resonancia. Se indica cuando el mecanismo, examen o evolución hacen sospechar una lesión ligamentaria relevante o lesiones asociadas.

No. Depende de qué ligamento se rompió y de la estabilidad resultante. Algunas roturas completas del LCM pueden tratarse conservadoramente, mientras otras lesiones completas tienen indicaciones quirúrgicas mucho más frecuentes.

No. Una lesión parcial puede conservar suficiente función o producir una inestabilidad relevante. El porcentaje de fibras lesionadas no reemplaza el examen de estabilidad.

No por rutina. En muchas lesiones colaterales preferimos una ortesis articulada con barras laterales que proteja frente al estrés en valgo o varo y permita flexo-extensión controlada. El tipo de protección depende del patrón de lesión.

Referencias seleccionadas

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  5. American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria: Acute Trauma to the Knee.

Selección bibliográfica revisada en agosto de 2026. La conducta depende del ligamento comprometido, del grado de inestabilidad resultante y de las lesiones asociadas.

Autor y revisión médica

Dr. Gonzalo Umaña
Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla
Clínica MEDS, Santiago de Chile

Contenido educativo basado en evidencia científica y experiencia clínica. Esta información no reemplaza una evaluación médica individual.