La osteotomía de rodilla es una cirugía de preservación articular que permite modificar la forma en que se distribuyen las cargas cuando existe una alteración de la alineación y un compartimento de la rodilla está recibiendo una sobrecarga excesiva. Se utiliza con especial frecuencia en pacientes activos en quienes todavía tiene sentido conservar la articulación nativa, pero su indicación no depende de una edad exacta.
¿Qué es una osteotomía de rodilla?

Una osteotomía consiste en realizar un corte controlado en la tibia, el fémur o ambos huesos para corregir una deformidad y cambiar el eje mecánico de la extremidad. El objetivo no es “enderezar la pierna” por razones estéticas, sino redistribuir las cargas de una forma más favorable para esa rodilla.
Cuando existe, por ejemplo, una artrosis predominantemente medial asociada a varo, la corrección puede descargar el compartimento interno. En una rodilla en valgo con daño lateral puede ser necesario hacer lo contrario. La osteotomía no reemplaza la superficie articular y tampoco regenera por sí sola el cartílago perdido: modifica la mecánica para mejorar dolor y función y, en pacientes bien seleccionados, puede retrasar la necesidad de una prótesis.
¿Cuándo puede estar indicada?
La indicación se construye caso a caso. No utilizo un límite rígido de edad ni una sola radiografía para decidirla. Analizo principalmente:
- Dónde está el dolor y dónde está el daño: medial, lateral, femoropatelar o una combinación.
- Cómo está alineada la extremidad y qué compartimento está recibiendo mayor carga.
- Dónde se origina la deformidad: tibia, fémur, ambos huesos o componentes intraarticulares.
- Estado del cartílago y de los meniscos, especialmente del compartimento que se pretende preservar.
- Estabilidad de la rodilla y estado de los ligamentos. Una lesión ligamentaria no excluye automáticamente una osteotomía; en determinados casos ambas situaciones deben planificarse en conjunto.
- Movilidad, fuerza, peso, tabaquismo, actividad y objetivos del paciente.
- Edad biológica y demanda funcional, más que una edad cronológica aislada.
Por eso no es correcto resumir la indicación como “tener menos de 60 años y artrosis en un compartimento”. La pregunta real es si existe un problema mecánico corregible y si preservar esa articulación ofrece una alternativa razonable para ese paciente.
La planificación es tan importante como la cirugía
Antes de indicar una osteotomía necesito estudiar la rodilla y la extremidad completa. Las radiografías de pie con carga y la telerradiografía de extremidades inferiores permiten medir el eje mecánico y determinar dónde está realmente la deformidad.
Planificación personalizada asistida por inteligencia artificial
En mi práctica, la telerradiografía se analiza con un software de planificación asistido por inteligencia artificial. Esta herramienta permite realizar una evaluación precisa y personalizada de la alineación de cada paciente, identificar con mayor exactitud dónde se origina la deformidad y calcular la corrección necesaria.
Con esta planificación puedo definir si la osteotomía debe realizarse en la tibia, en el fémur o en ambos niveles, y establecer cuánto corregir en cada uno. El objetivo no es simplemente “enderezar la pierna”, sino redistribuir adecuadamente las cargas y mantener una anatomía y una orientación de la línea articular lo más fisiológicas posible.
La inteligencia artificial funciona aquí como una herramienta de apoyo a la planificación: no reemplaza la evaluación clínica ni la decisión del cirujano. La indicación final integra síntomas, examen físico, imágenes, estado del cartílago y meniscos, estabilidad, nivel de actividad y objetivos del paciente.
En la planificación se analizan parámetros como el eje cadera-rodilla-tobillo (HKA), el ángulo tibial proximal (MPTA), el ángulo femoral distal (LDFA) y la convergencia de la línea articular (JLCA). No es necesario que el paciente memorice estos nombres: lo importante es entender que no todo varo se corrige en la tibia ni todo valgo se corrige de la misma manera.
Corregir el hueso equivocado o intentar realizar toda la corrección en un solo nivel puede dejar una línea articular excesivamente oblicua. En deformidades combinadas puede ser preferible distribuir la corrección entre fémur y tibia mediante una osteotomía de doble nivel.
Tipos de osteotomía alrededor de la rodilla
Osteotomía tibial alta
Se realiza en la tibia proximal y es una de las técnicas más utilizadas para tratar una rodilla en varo cuando una parte importante de la deformidad se origina en la tibia. Puede realizarse mediante apertura medial o cierre lateral. La técnica se elige según la anatomía, magnitud de la corrección, planificación y objetivos del procedimiento.
Osteotomía femoral distal
Se realiza cuando la corrección debe hacerse a nivel del fémur. Es frecuente en deformidades en valgo con sobrecarga del compartimento lateral, pero también puede ser necesaria en determinados varos de origen femoral.
Osteotomía de doble nivel
Combina una corrección femoral y tibial. Puede ser la mejor opción cuando la deformidad está distribuida en ambos huesos o cuando una corrección aislada obligaría a crear una anatomía poco fisiológica o una oblicuidad excesiva de la línea articular.
¿Qué resultados se pueden esperar?
En pacientes bien seleccionados, las osteotomías alrededor de la rodilla pueden producir una mejoría importante del dolor y de la función, y permiten que muchos pacientes mantengan una vida físicamente activa durante años. También pueden retrasar la necesidad de una artroplastia.
No me gusta prometer un número fijo de años. La duración del beneficio depende de la magnitud y extensión del daño articular, la corrección conseguida, el peso, tabaquismo, nivel de actividad, estado meniscal y ligamentario y evolución individual de la artrosis.
La selección y la planificación son fundamentales: una osteotomía no transforma una rodilla artrósica en una rodilla normal y tampoco garantiza que nunca se necesite una prótesis.
¿Cómo es la cirugía?
La cirugía se planifica previamente sobre imágenes de carga. Durante el procedimiento se realiza la osteotomía en el nivel definido, se corrige la deformidad hasta el objetivo planificado y se estabiliza habitualmente con una placa y tornillos. Dependiendo del caso, la osteotomía puede combinarse con otros procedimientos sobre menisco, cartílago o ligamentos.
El objetivo moderno no es perseguir una corrección idéntica para todos los pacientes, sino obtener una alineación adecuada sin crear deformidades secundarias y preservando una orientación razonable de la línea articular.
¿Cómo es la recuperación?
La recuperación depende del tipo de osteotomía, fijación, magnitud de la corrección y procedimientos asociados. La progresión de carga no debe definirse con una regla idéntica para todos.
- Primeras semanas: control del dolor e inflamación, recuperación de movilidad y activación muscular. Se utilizan muletas y la carga se indica según la estabilidad de la fijación y el protocolo del caso.
- Consolidación ósea: se controla con radiografías y la carga se progresa según evolución clínica y radiográfica.
- Rehabilitación: se recuperan fuerza, movilidad, control neuromuscular y capacidad funcional en forma progresiva.
- Retorno deportivo: depende de consolidación, fuerza, síntomas, tipo de deporte y procedimientos asociados; no se decide solamente porque hayan transcurrido determinados meses.
La placa no necesita retirarse de rutina. Puede retirarse posteriormente si produce molestias u otra razón clínica lo justifica, una vez que la osteotomía ha consolidado.
¿Es compatible con una prótesis posterior?
Sí. Si con los años la artrosis progresa y llega a existir indicación de una prótesis, es posible realizarla después de una osteotomía. Sin embargo, no significa que ambas cirugías sean equivalentes ni que la osteotomía “no cambie nada”: una artroplastia después de una osteotomía previa puede ser técnicamente más exigente y debe planificarse considerando la anatomía resultante, el material de osteosíntesis y el eje de la extremidad.
Osteotomía o prótesis parcial: ¿cuál elegir?
No existe una respuesta basada solamente en la edad. Cuando el daño está realmente limitado a un compartimento, puede existir más de una alternativa. Para decidir entre osteotomía, prótesis unicompartimental u otro tratamiento considero:
- origen y magnitud de la deformidad;
- estado de los otros compartimentos;
- meniscos y ligamentos;
- movilidad y estabilidad;
- nivel de actividad y tipo de deporte o trabajo;
- expectativas y prioridades del paciente.
La osteotomía tiene especial sentido cuando el componente mecánico de la enfermedad es importante y todavía existe una articulación que vale la pena preservar. La prótesis parcial puede ser una excelente alternativa cuando el problema es verdaderamente unicompartimental y se cumplen sus criterios anatómicos y funcionales.
Conclusión
La osteotomía de rodilla sigue siendo una cirugía muy vigente. Su indicación moderna es más amplia y, al mismo tiempo, más precisa que la antigua idea de “paciente joven, varo y artrosis medial”. La clave es identificar qué parte de la rodilla está dañada, cómo se distribuyen las cargas y dónde se origina la deformidad.
Cuando existe un problema mecánico corregible y la articulación todavía puede preservarse, una osteotomía bien planificada puede mejorar la función y postergar una prótesis. Cuando el daño ya es demasiado extenso o el beneficio esperado de preservación es bajo, insistir en una osteotomía tampoco es lo correcto.
¿Cómo saber si eres candidato?
La evaluación suele incluir radiografías de rodilla con carga y una telerradiografía de extremidades inferiores. Según el caso puede ser necesaria una resonancia para valorar cartílago, meniscos, hueso subcondral y ligamentos. Con esa información se decide si corresponde una osteotomía tibial, femoral, de doble nivel, una prótesis parcial, otro procedimiento de preservación o continuar con tratamiento conservador.
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Bibliografía seleccionada
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La osteotomía retrasa la artroplastía en pacientes seleccionados; la supervivencia disminuye con los años y la selección del caso es determinante. Selección bibliográfica revisada en agosto de 2026.
Autor y revisión médica
Dr. Gonzalo Umaña
Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla
traumatologoderodilla.cl · Clínica MEDS, Santiago de Chile
Atención en Clínica MEDS La Dehesa, Centro MEDS Isabel La Católica y Centro MEDS Piedra Roja.
Contenido educativo basado en evidencia científica y experiencia clínica. Esta información no reemplaza una evaluación médica individual.
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Jefe del Centro Avanzado de Cirugía Protésica y Robótica. Publico casos, técnica quirúrgica y recuperación, semana a semana.
