Traumatólogo de Rodilla

Condromalacia Rotuliana

Qué significa realmente este diagnóstico, cuándo una lesión del cartílago explica el dolor y cómo elegimos el tratamiento.

Dr. Gonzalo Umaña — Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla, Clínica MEDS

Una resonancia no cuenta toda la historia

La condromalacia rotuliana —también llamada condropatía rotuliana— describe una alteración del cartílago que recubre la cara posterior de la rótula.

Es un término frecuente en los informes de resonancia, pero encontrar una condropatía no significa automáticamente que esa sea la causa del dolor. Podemos encontrar lesiones del cartílago en personas con pocos síntomas y también pacientes con dolor femoropatelar importante cuya resonancia muestra alteraciones mínimas.

Por eso no trato solamente una frase del informe. Hay que relacionar la imagen con los síntomas, el examen físico, la magnitud y localización de la lesión y las características de la articulación femoropatelar.

Condromalacia Rotuliana

¿Qué es el cartílago de la rótula?

La rótula se articula con una zona del fémur llamada tróclea. Juntas forman la articulación femoropatelar. Ambas superficies están cubiertas por cartílago articular, un tejido especializado que permite el movimiento con muy poca fricción y distribuye las importantes cargas que recibe la rodilla.

Cuando este cartílago presenta alteraciones hablamos de condropatía. El daño puede ser pequeño y superficial o comprometer todo el espesor del cartílago.

Pero la profundidad no es lo único importante. También necesitamos saber cuánto cartílago está afectado, dónde está la lesión, cómo está el hueso subcondral y cómo está el resto de la articulación.

Condromalacia, dolor femoropatelar y artrosis no son lo mismo

Condromalacia o condropatía

Describe una alteración estructural del cartílago de la rótula. Puede observarse en resonancia o durante una artroscopia.

Dolor femoropatelar

Es un diagnóstico clínico. Habitualmente produce dolor alrededor o detrás de la rótula durante actividades que cargan la articulación. Puede existir aunque el cartílago no tenga una lesión importante.

Artrosis femoropatelar

Es un proceso articular más extenso que puede incluir pérdida de cartílago, cambios del hueso subcondral y osteofitos. No es sinónimo de una lesión condral focal. Si el compromiso es degenerativo y más extendido, puedes revisar también la guía de artrosis de rodilla.

¿Por qué puede doler la rótula?

La articulación femoropatelar recibe cargas importantes que cambian según el grado de flexión, la fuerza muscular y la actividad. Por eso los síntomas pueden aparecer al subir o bajar escaleras, hacer sentadillas, estocadas, correr, saltar o permanecer mucho tiempo sentado con la rodilla flexionada.

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una bicicleta: si el asiento está demasiado bajo, pedaleamos permanentemente con la rodilla muy flexionada. En una articulación femoropatelar sensible, esa posición puede aumentar los síntomas.

Eso no significa que flexionar la rodilla sea malo. Significa que debemos encontrar la cantidad de carga que esa rodilla tolera actualmente y luego aumentar progresivamente su capacidad.

¿Por qué aparece?

No existe una única causa. En muchos pacientes los síntomas comienzan después de un cambio importante de cargas: iniciar running, aumentar rápidamente kilómetros o gimnasio, volver al deporte después de una pausa o incrementar saltos y sentadillas.

También pueden influir déficit de fuerza, control del movimiento, características anatómicas femoropatelares, alteraciones relevantes de alineación, inestabilidad o luxaciones de rótula, traumatismos, lesiones osteocondrales, cirugías previas y exceso de peso cuando está presente.

Reducir todo el problema a que “la rótula está mal alineada” suele ser una simplificación excesiva.

Síntomas frecuentes

El síntoma más habitual es el dolor anterior de rodilla, alrededor o detrás de la rótula, especialmente con escaleras, sentadillas, carrera, saltos, arrodillarse o estar sentado mucho tiempo con la rodilla flexionada.

También puede existir crepitación o sensación de roce. Que una rodilla suene no significa necesariamente que esté dañada. Los ruidos aislados son frecuentes incluso en rodillas funcionales.

No todo dolor anterior es condromalacia

El dolor anterior también puede relacionarse con dolor femoropatelar sin lesión condral relevante, tendinopatía rotuliana, inestabilidad de rótula, lesiones osteocondrales, grasa de Hoffa, plica sinovial, artrosis femoropatelar y otras lesiones.

Por eso no debemos concluir que encontramos la causa solamente porque la resonancia contiene la palabra “condromalacia”. Si el origen del dolor no está claro, la guía general de causas de dolor de rodilla puede ayudar a diferenciar otros cuadros frecuentes.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

La evaluación comienza entendiendo dónde duele, cuándo comenzó, qué cargas lo provocan y si existen traumatismos, derrame, bloqueos o episodios de inestabilidad patelar.

El examen incluye según el caso movilidad, derrame, aparato extensor, movilidad y estabilidad de la rótula, reproducción del dolor, fuerza, alineación y función de toda la extremidad.

Radiografías

Permiten evaluar cambios degenerativos, alineación, morfología ósea y la articulación femoropatelar. En determinados escenarios son útiles las proyecciones axiales de la rótula.

Resonancia magnética

Permite estudiar cartílago, hueso subcondral, edema óseo, lesiones osteocondrales y otras estructuras. Es especialmente útil cuando existen dudas diagnósticas, antecedente traumático, síntomas persistentes o sospecha de una lesión estructural relevante.

La resonancia complementa la evaluación clínica; no la reemplaza.

Corte de una articulación sana que muestra el cartílago articular íntegro, el espacio articular conservado y la membrana sinovial
Condropatía de rodilla grados 1, 2, 3 y 4 mostrando la progresión del daño del cartílago

Condropatía grado 1, 2, 3 y 4

Los grados describen principalmente la profundidad del daño del cartílago.

Grado 1: alteración inicial.
Grado 2: daño superficial o parcial.
Grado 3: daño más profundo.
Grado 4: pérdida completa del espesor del cartílago en una zona, con exposición del hueso subcondral.

El número es útil, pero por sí solo no determina el tratamiento. Importan también tamaño, localización, síntomas, hueso subcondral, estabilidad y estado del resto de la articulación.

→ Condropatía grado 1, 2, 3 y 4: qué significa en una resonancia

¿Qué tan importante es la lesión de la resonancia?

Cuando evalúo una lesión del cartílago necesito responder tres preguntas:

1. ¿La lesión explica realmente los síntomas?

2. ¿Qué magnitud tiene el daño? Importan profundidad, tamaño, localización y estado del hueso subcondral.

3. ¿Existe un problema asociado? Por ejemplo, inestabilidad patelar o un factor anatómico o mecánico relevante.

Una pequeña lesión focal grado 4 en una persona joven no es lo mismo que una lesión extensa de rótula y tróclea, y ninguna de ellas es automáticamente equivalente a una artrosis femoropatelar avanzada.

El grado describe; no decide.

Tratamiento: no existe una receta única

No tratamos igual un dolor femoropatelar por sobrecarga, una lesión condral focal, una lesión osteocondral, una inestabilidad de rótula o una artrosis femoropatelar avanzada.

En la mayoría de los pacientes el tratamiento comienza de forma conservadora, buscando controlar los síntomas y recuperar la capacidad de la rodilla para tolerar las actividades que necesita realizar.

Manejo de cargas

Podemos modificar temporalmente volumen, intensidad, frecuencia o rango de movimiento cuando una actividad supera repetidamente la capacidad actual de la rodilla. Eso es diferente de prohibir para siempre correr, hacer sentadillas o practicar deporte.

Kinesiología y ejercicio

La rehabilitación es uno de los pilares. Puede incluir fortalecimiento progresivo del cuádriceps y musculatura de cadera, balance muscular, control del movimiento y progresión hacia las actividades que el paciente necesita recuperar.

El programa se adapta a síntomas, fuerza, función y objetivos. No se reduce simplemente a fortalecer el vasto medial. Para profundizar específicamente en ejercicios, manejo de carga y progresión, revisa rehabilitación de la condromalacia rotuliana. Para una visión más general del proceso puedes revisar también rehabilitación y recuperación de rodilla.

Peso y actividad

Cuando existe sobrepeso, disminuirlo puede reducir las cargas acumuladas sobre la rodilla, especialmente si hay un componente degenerativo. La actividad física, bien dosificada, sigue formando parte del tratamiento.

Medicamentos y tratamientos complementarios

Los analgésicos o antiinflamatorios pueden utilizarse durante períodos determinados cuando están indicados. Su objetivo es controlar síntomas; no regeneran el cartílago ni sustituyen la rehabilitación.

El taping, determinadas ortesis o rodilleras pueden utilizarse como complemento en pacientes seleccionados. Las terapias pasivas no deberían constituir el eje del tratamiento.

Infiltraciones y terapias biológicas

Que una resonancia diga “condromalacia” no significa automáticamente que el paciente necesite una infiltración.

En pacientes seleccionados pueden utilizarse infiltraciones buscando mejorar dolor y función y facilitar la rehabilitación. El ácido hialurónico y el PRP tienen evidencia principalmente en escenarios degenerativos de rodilla, por lo que esos resultados no deben extrapolarse automáticamente a cualquier lesión condral focal.

En mi práctica utilizo también SRF+ combinado con ácido hialurónico en pacientes seleccionados, especialmente cuando existe un componente condral o degenerativo. El objetivo es mejorar síntomas y función, no prometer regeneración del cartílago perdido. La evidencia específica para SRF+ sigue siendo más limitada.

→ Terapias biológicas: SRF+, PRP y ácido hialurónico

¿Cuándo se considera una cirugía?

La mayoría de los pacientes con dolor femoropatelar no necesita cirugía.

La cirugía se considera cuando existe un problema estructural tratable que explica los síntomas y un tratamiento conservador adecuado no ha conseguido un resultado satisfactorio.

No se indica solamente por el grado de condromalacia de una resonancia. Tampoco existe una única “operación para la condromalacia”. El procedimiento depende del defecto, su localización, la biomecánica femoropatelar y los problemas asociados.

Condroplastia artroscópica

En algunas lesiones existen colgajos, fragmentos o bordes inestables de cartílago que pueden producir síntomas mecánicos o irritación articular. Mediante artroscopia es posible regularizar selectivamente esas zonas.

La condroplastia no vuelve a crear cartílago hialino normal y no es una solución universal para cualquier condropatía.

Retinaculotomía lateral

Puede considerarse cuando existe una indicación clínica y anatómica específica, como un retináculo lateral verdaderamente tenso dentro de un cuadro concordante.

Un tilt lateral observado en una imagen, por sí solo, no es indicación de retinaculotomía. Liberar estructuras laterales sin una necesidad real puede alterar la estabilidad patelar. Por eso no es un tratamiento rutinario para todo dolor femoropatelar ni para toda condromalacia.

Osteotomía de la tuberosidad tibial

Una osteotomía de la tuberosidad tibial permite modificar la posición del punto donde se inserta el tendón rotuliano y, con ello, modificar el recorrido funcional de la rótula y redistribuir las cargas femoropatelares.

Dependiendo del problema, la tuberosidad puede avanzarse, medializarse o combinar desplazamientos. La anteriorización modifica las presiones de contacto femoropatelares; la medialización puede modificar el vector del aparato extensor y el área de contacto.

La localización del defecto importa. Una lesión lateral, medial, central, distal o bipolar no enfrenta exactamente la misma distribución de cargas ni conduce automáticamente al mismo procedimiento.

La indicación integra localización y tamaño del defecto, tracking, alineación, estabilidad, anatomía y estado del resto de la articulación.

Reparación y restauración del cartílago

En una lesión focal sintomática, determinados pacientes pueden ser candidatos a técnicas de reparación o restauración: estimulación de médula ósea en indicaciones seleccionadas, procedimientos osteocondrales, injertos osteocondrales y técnicas celulares o asociadas a matrices.

No existe una técnica ideal para todos los defectos. La elección depende de tamaño y profundidad, localización, hueso subcondral, edad y actividad, tratamientos previos y estado del resto de la articulación.

Estas técnicas deben diferenciarse de una condroplastia simple: objetivos e indicaciones son distintos.

A veces hay que tratar el cartílago y la causa de la sobrecarga

En la articulación femoropatelar no siempre basta con tratar solamente la superficie dañada.

Si existe un problema mecánico relevante que concentra las cargas sobre el defecto, una técnica de reparación o restauración puede necesitar asociarse a un procedimiento que redistribuya esas cargas o mejore la estabilidad patelar.

En pacientes seleccionados pueden combinarse procedimientos sobre el cartílago con osteotomía de la tuberosidad tibial, cirugía de estabilización patelar u otros procedimientos según el problema específico.

El objetivo no es operar una imagen: es corregir el problema que está haciendo sintomática esa articulación.

¿Y si existe artrosis femoropatelar?

Una lesión focal del cartílago en una persona joven no es lo mismo que una artrosis femoropatelar extensa.

Cuando existe artrosis, el tratamiento inicial mantiene como pilares peso adecuado cuando corresponde, buen balance muscular, actividad física adaptada, kinesiología y manejo de síntomas.

En artrosis femoropatelar avanzada, muy sintomática y refractaria, las alternativas quirúrgicas son diferentes. En pacientes cuidadosamente seleccionados puede considerarse una artroplastia femoropatelar; si existen otros compartimentos comprometidos, la estrategia cambia.

→ Artrosis de rodilla: diagnóstico y tratamiento

¿La condromalacia termina siempre en artrosis?

No. Una lesión del cartílago no permite predecir automáticamente que el paciente desarrollará una artrosis avanzada.

El pronóstico depende de magnitud y localización de la lesión, hueso subcondral, estabilidad, alineación, lesiones asociadas y características del paciente.

Una pequeña lesión focal grado 4 y una artrosis femoropatelar extensa son problemas diferentes, aunque en ambos pueda existir una zona sin cartílago.

¿Puedo seguir haciendo deporte?

En muchos casos, sí. Y muchas veces ese es precisamente el objetivo del tratamiento.

Durante una etapa sintomática puede ser necesario disminuir temporalmente determinadas cargas y después progresarlas. Tener condromalacia no significa automáticamente dejar de correr, hacer sentadillas o abandonar el deporte.

En lesiones estructurales importantes puede ser necesario adaptar determinadas actividades, pero esa decisión debe ser individual y no una prohibición automática basada solamente en el informe de resonancia.

Mi enfoque frente a una condromalacia rotuliana

Mi objetivo no es tratar una palabra de la resonancia. Es determinar si existe un problema femoropatelar que explique los síntomas y qué necesita esa rodilla para recuperar función.

  1. ¿El hallazgo condral explica realmente el dolor?
  2. ¿Qué lesión existe? Profundidad, tamaño, localización y hueso subcondral.
  3. ¿Cómo está la articulación? Tracking, estabilidad patelar, anatomía, alineación y lesiones asociadas.
  4. ¿Qué cargas necesita tolerar el paciente? Vida diaria, trabajo, gimnasio, carrera o deporte.
  5. ¿Qué estrategia corrige el problema con la menor intervención necesaria?

La mayoría comienza con rehabilitación y manejo de cargas. Si existe una lesión estructural sintomática refractaria, la cirugía se individualiza: a veces el objetivo está en el cartílago; otras veces también debemos corregir cómo se distribuyen las cargas sobre él.

Cuándo consultar

Conviene evaluar la rodilla cuando el dolor persiste o aumenta, limita actividades cotidianas o deportivas, existe derrame recurrente, bloqueo, pérdida de movilidad, sensación de inestabilidad o episodios de luxación de rótula.

También cuando no existe mejoría después de una rehabilitación bien realizada o cuando una resonancia informa una lesión importante del cartílago y no está claro qué significa ni qué tratamiento requiere.

Si tu dolor no es exclusivamente anterior, revisa nuestra guía de lesiones de rodilla.

Dr. Gonzalo Umaña, traumatólogo especialista en cirugía de rodilla

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Si tienes dolor anterior de rodilla o una resonancia que informa condromalacia, podemos evaluar si ese hallazgo explica realmente tus síntomas y definir el tratamiento más adecuado.

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Preguntas frecuentes

En la práctica ambos términos suelen utilizarse para describir alteraciones del cartílago de la rótula. Lo importante es no confundir ese hallazgo estructural con el diagnóstico clínico de dolor femoropatelar ni asumir que toda alteración visible es necesariamente la causa de los síntomas.

No. Grado 4 describe una pérdida completa del espesor del cartílago en una zona, pero no constituye por sí solo una indicación quirúrgica. Importan síntomas, tamaño y localización del defecto, hueso subcondral, estado del resto de la articulación, biomecánica y respuesta al tratamiento conservador. Puedes revisar la explicación completa de los grados de condropatía.

El cartílago articular adulto tiene una capacidad espontánea de reparación limitada. Existen procedimientos destinados a reparar o restaurar determinadas lesiones focales, pero no existe un tratamiento simple capaz de regenerar de forma predecible cualquier cartílago perdido. Eso tampoco significa que toda lesión visible tenga que seguir produciendo dolor.

No significa automáticamente que necesites cirugía. Hay que revisar qué diagnóstico se trató, qué programa se realizó, cómo progresaron las cargas y si la rehabilitación estaba orientada a las actividades que necesitas recuperar. Si el tratamiento fue adecuado y los síntomas persisten, corresponde reevaluar la rodilla.

No todos los pacientes. Puede ayudar a controlar síntomas en determinadas situaciones, pero no corrige por sí sola una lesión del cartílago ni sustituye la rehabilitación. Si se utiliza, debería tener un objetivo concreto dentro del tratamiento.

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Autor y revisión médica

Dr. Gonzalo Umaña
Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla
Clínica MEDS, Santiago de Chile

Contenido educativo basado en evidencia científica y experiencia clínica. Esta información no reemplaza una evaluación médica individual.