Traumatólogo de Rodilla

Artrosis de rodilla

Síntomas, diagnóstico, tratamientos, infiltraciones y cirugía

Dr. Gonzalo Umaña — Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla, Clínica MEDS

Artrosis de rodilla

¿Te diagnosticaron artrosis de rodilla?

La artrosis de rodilla no es simplemente “desgaste del cartílago”. Es una enfermedad de toda la articulación en la que pueden participar cartílago, hueso subcondral, meniscos y membrana sinovial.

Puede producir dolor, rigidez, inflamación y pérdida progresiva de función, pero la gravedad de una radiografía o resonancia no siempre coincide con cuánto le duele la rodilla al paciente.

Por eso no tratamos una imagen. Tratamos a una persona: sus síntomas, nivel de actividad, examen físico, expectativas y la forma en que la artrosis afecta su vida.

Una radiografía muy alterada no obliga a operar, y una rodilla dolorosa no siempre necesita una prótesis.

¿Qué es realmente la artrosis de rodilla?

En una rodilla sana, las superficies del fémur, tibia y rótula están cubiertas por cartílago articular. En la artrosis se producen cambios progresivos en todo ese sistema: el cartílago puede adelgazarse y fisurarse; el hueso subcondral puede hacerse más denso, formar osteofitos o desarrollar edema; el menisco puede degenerarse y extruirse; y la sinovial puede inflamarse y generar derrame.

Por eso hoy entendemos la artrosis como una enfermedad de la articulación completa y no como una simple superficie gastada.

¿En qué parte de la rodilla puede aparecer?

La rodilla tiene tres compartimentos principales: femorotibial medial (la parte interna), femorotibial lateral (la parte externa) y femoropatelar (entre la rótula y el fémur). La artrosis puede afectar predominantemente uno de ellos o comprometer varios compartimentos.

Esta diferencia es importante porque no todas las artrosis se comportan igual. Una artrosis medial asociada a una rodilla en varo, una artrosis lateral en una rodilla en valgo y una artrosis predominantemente femoropatelar tienen patrones de carga y opciones de tratamiento diferentes. Por eso, además del grado de artrosis, necesitamos saber dónde está el daño y cómo se distribuyen las cargas en esa rodilla.

Condropatía de rodilla grados 1, 2, 3 y 4 mostrando la progresión del daño del cartílago

También es importante diferenciar artrosis de una lesión focal del cartílago. Una persona puede tener una condropatía grado 3 o 4 en una zona concreta sin que toda la rodilla tenga una artrosis avanzada.

¿Por qué aparece la artrosis?

No existe una sola causa. Suele aparecer por la combinación de factores biológicos y mecánicos.

  • Edad y predisposición individual: el riesgo aumenta con los años, pero envejecimiento y artrosis no son sinónimos.
  • Sobrepeso u obesidad: aumentan la carga mecánica y se asocian a factores metabólicos e inflamatorios.
  • Lesiones previas: fracturas articulares, lesiones del LCA, pérdida de tejido meniscal y otras lesiones pueden favorecer una artrosis postraumática.
  • Alteraciones del eje: varo o valgo pueden sobrecargar un compartimento.
  • Menisco insuficiente o extruido: disminuye la capacidad de distribuir cargas.
  • Factores genéticos y metabólicos: influyen en la susceptibilidad individual.

En pacientes jóvenes, la pregunta importante suele ser por qué apareció tan temprano. Ese escenario está desarrollado en Artrosis de rodilla en jóvenes: causas y opciones de tratamiento.

Punto clave
La artrosis no aparece solamente por la edad. Meniscos, alineación, lesiones previas, peso, actividad y factores individuales modifican la forma en que la articulación recibe y tolera las cargas.

Síntomas de la artrosis de rodilla

El síntoma más frecuente es el dolor relacionado con la carga. Puede aparecer al caminar, subir o bajar escaleras, levantarse de una silla o permanecer mucho tiempo de pie. También son frecuentes la rigidez después del reposo, derrame, pérdida de movilidad y reducción progresiva de la tolerancia a la actividad.

En fases más avanzadas puede aparecer dolor con actividades cada vez menores, dolor nocturno, limitación importante de la marcha y deformidad progresiva.

Los crujidos por sí solos no diagnostican artrosis. Tampoco una radiografía alterada significa necesariamente que esa rodilla explique todo el dolor.

¿Cuándo conviene evaluar la rodilla?

  • Dolor persistente que limita caminar o hacer ejercicio.
  • Derrame o inflamación recurrente.
  • Pérdida progresiva de movilidad.
  • Dolor nocturno.
  • Deformidad en varo o valgo que progresa.
  • Tratamiento que antes funcionaba y dejó de hacerlo.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico combina historia clínica, examen físico e imágenes. Necesito saber dónde duele, qué actividades provocan síntomas, cuánto limita al paciente, si existe derrame, cómo se mueve la rodilla, si hay deformidad, inestabilidad o pérdida de fuerza.

Las radiografías tomadas con carga son habitualmente el estudio inicial más útil. Permiten valorar espacio articular, osteofitos, esclerosis, deformidad y distribución del compromiso.

Radiografía bilateral de rodillas con artrosis y disminución asimétrica del espacio articular

La resonancia es útil cuando necesitamos responder una pregunta que la radiografía y el examen no resuelven: estado del cartílago, meniscos, hueso subcondral, lesiones asociadas o diagnósticos alternativos. No es obligatoria para diagnosticar toda artrosis.

¿Qué significa el grado?

Las radiografías pueden clasificarse mediante sistemas como Kellgren-Lawrence y la resonancia puede describir grados de daño condral. Esos números describen estructura, pero no deciden por sí solos el tratamiento.

Una “artrosis grado 4” o una “condropatía grado 4” no significa automáticamente que haya que colocar una prótesis. Si tu duda nace de un informe de resonancia, revisa qué significa una condropatía grado 1, 2, 3 o 4.

Tratamiento conservador: cuidar la rodilla todos los días

El objetivo no es hacer desaparecer una radiografía. Es reducir dolor, recuperar función, mantener actividad y evitar o retrasar una cirugía mientras tenga sentido hacerlo.

Hay tres medidas que les repito a prácticamente todos mis pacientes con artrosis porque son la base del tratamiento a largo plazo: mantener un peso normal, conservar un buen balance muscular mediante ejercicio y kinesiología, y evitar los deportes de impacto repetitivo.

Estas medidas no son un tratamiento de algunas semanas.
La artrosis es una condición crónica y el cuidado de la rodilla debe mantenerse durante el resto de la vida. La constancia suele ser mucho más importante que hacer períodos intensos de tratamiento y después abandonarlos.

1. Mantener un peso normal

El exceso de peso aumenta de forma repetida la carga que recibe la rodilla durante miles de pasos cada día. Cuando existe sobrepeso, reducirlo puede disminuir la carga acumulada sobre la articulación y mejorar dolor y función. El objetivo no es hacer una dieta temporal, sino mantener un peso saludable en el tiempo.

2. Mantener un buen balance muscular

Una rodilla con buena fuerza y control muscular tolera mejor las cargas. Por eso la kinesiología no sirve solamente cuando la rodilla está dolorosa: permite recuperar fuerza, movilidad y control neuromuscular y, después, enseñar un programa que el paciente pueda mantener de forma independiente.

Kinesiología y fortalecimiento para tratamiento de artrosis de rodilla

No todos necesitan el mismo programa. La carga se adapta al estado de la articulación, síntomas, fuerza y objetivos. Más información en Rehabilitación y recuperación de rodilla.

3. Evitar los deportes de impacto repetitivo

Tener artrosis no significa dejar de hacer actividad física. Al contrario: mantenerse activo es parte del tratamiento. Lo que recomiendo es privilegiar actividades que permitan entrenar con menor impacto repetitivo sobre la articulación y evitar, especialmente cuando provocan síntomas, deportes con carrera, saltos, frenadas y cambios de dirección repetidos.

Bicicleta, elíptica, natación, ejercicios de fuerza y otras actividades de bajo impacto suelen permitir mantener una buena condición física con una carga articular más controlada. La elección debe individualizarse: el objetivo no es volver sedentario al paciente, sino encontrar una forma de ejercicio que pueda mantener durante años.

Los factores modificables y las medidas preventivas están desarrollados en Cómo prevenir la artrosis de rodilla.

Adaptar las cargas también es tratamiento

Hay períodos en que una rodilla artrósica se inflama más. En esos momentos puede ser necesario reducir temporalmente determinadas cargas y después recuperarlas en forma progresiva. En algunos pacientes seleccionados también pueden ser útiles bastones, rodilleras u ortesis para descargar un compartimento, pero no son necesarias para todos y no reemplazan fuerza, control de peso y actividad física adecuada.

Medicamentos

Los analgésicos y antiinflamatorios pueden ser útiles para controlar períodos sintomáticos, pero deben elegirse según edad, enfermedades asociadas y riesgos gastrointestinales, cardiovasculares o renales. Disminuir dolor no equivale a regenerar cartílago, y los medicamentos no reemplazan las medidas de base que deben mantenerse a largo plazo.

Infiltraciones: SRF+, ácido hialurónico y PRP

Cuando el tratamiento de base no logra suficiente control de los síntomas, las infiltraciones pueden ayudar a disminuir dolor y facilitar que el paciente se mantenga activo y rehabilite mejor.

En mi práctica utilizo especialmente SRF+ combinado con ácido hialurónico (AH). El SRF+ se obtiene de la sangre del propio paciente y es un producto acelular que contiene proteínas y mediadores biológicos. Se propone que estos componentes pueden modular el ambiente inflamatorio de la articulación; el ácido hialurónico, por su parte, aporta propiedades viscoelásticas y de lubricación.

Es importante diferenciar el fundamento biológico de la evidencia clínica. El PRP cuenta actualmente con un volumen de investigación clínica mayor en artrosis de rodilla, especialmente leve a moderada. La evidencia específica para SRF+ es más limitada y continúa desarrollándose. Por eso no presento estas terapias como regenerativas ni como una forma de revertir la artrosis.

En pacientes seleccionados, el objetivo de SRF+ con ácido hialurónico es mejorar dolor y función como parte de un tratamiento integral, no reconstruir el cartílago perdido. Puedes revisar el análisis completo en Terapias biológicas en artrosis: SRF+, PRP y ácido hialurónico.

Tratamiento y rehabilitación de artrosis de rodilla

¿Por qué soy cauteloso con los corticoides?

Los corticoides intraarticulares pueden disminuir rápidamente dolor e inflamación. El problema es convertir ese alivio rápido en una estrategia repetida a largo plazo.

La evidencia no es uniforme y conviene decirlo. Un ensayo aleatorizado con inyecciones cada tres meses durante dos años encontró mayor pérdida de volumen de cartílago que con suero fisiológico, sin una ventaja equivalente en dolor. Un estudio de cohortes posterior, en cambio, no encontró mayor progresión radiográfica al comparar corticoides con ácido hialurónico. Lo que sí se repite en varios trabajos es una asociación entre infiltraciones y mayor probabilidad de llegar a una artroplastía.

Hay además un dato quirúrgico concreto: infiltrar dentro de los tres meses previos a una prótesis de rodilla se ha asociado a mayor riesgo de infección periprotésica. Si una cirugía está en el horizonte, la infiltración debe planificarse con ese margen.

Esto no significa que estén prohibidos en toda circunstancia. Pueden tener un papel puntual en determinados brotes inflamatorios. Lo que evito es utilizarlos como estrategia crónica de infiltraciones repetidas. El análisis completo está en el artículo sobre SRF+, PRP, ácido hialurónico y corticoides.

Punto clave
Una infiltración es una herramienta para controlar síntomas. No reemplaza ejercicio, control de factores modificables ni una cirugía cuando ya existe una indicación clara.

¿Cuándo deja de ser suficiente el tratamiento conservador?

Una radiografía severa no obliga a operar. Mientras el paciente mantenga una vida aceptable y los síntomas estén razonablemente controlados, podemos continuar con tratamiento conservador.

La cirugía empieza a tener sentido cuando existe una combinación de daño estructural compatible, síntomas importantes, limitación de calidad de vida y fracaso de un tratamiento conservador bien realizado.

Dolor persistente, dolor nocturno, pérdida importante de autonomía, deformidad progresiva y dificultad creciente para caminar son señales que hacen razonable discutir una solución quirúrgica. Revisa también ¿Cuándo operar la artrosis de rodilla?.

Artroscopia

La artroscopia no es una cirugía para limpiar la artrosis ni recupera el cartílago perdido. Puede tener indicación cuando existe un problema mecánico específico asociado, pero no debe presentarse como tratamiento general del desgaste articular.

Osteotomía: preservar la articulación cuando el problema es mecánico

En pacientes seleccionados, generalmente jóvenes y activos, con artrosis predominante en un compartimento y alteración del eje, podemos redistribuir las cargas mediante una osteotomía. La idea es preservar la articulación nativa y descargar la zona dañada, retrasando la necesidad de una prótesis.

La osteotomía no es una alternativa para toda artrosis. Requiere analizar localización del daño, alineación, estabilidad, meniscos, edad biológica y objetivos. Lee Osteotomía de rodilla: cuándo es alternativa a la prótesis.

Prótesis de rodilla

Cuando la artrosis es avanzada, los síntomas son importantes y el tratamiento conservador ya no ofrece una calidad de vida aceptable, la artroplastia es una de las cirugías más eficaces para aliviar dolor y recuperar función.

Radiografía comparativa de artrosis avanzada y prótesis total de rodilla

Prótesis total

Es la opción más frecuente cuando la artrosis compromete de forma extensa la articulación. Se reemplazan las superficies articulares dañadas mediante componentes metálicos y polietileno. La indicación no depende de una edad exacta: importan dolor, función, patrón de daño, estado general y expectativas.

Prótesis unicompartimental

Cuando la artrosis está realmente limitada a un compartimento y se cumplen criterios anatómicos y funcionales específicos, una prótesis parcial puede preservar más hueso y estructuras de la rodilla. No es una prótesis pequeña para cualquier artrosis leve: requiere selección adecuada.

En Prótesis de rodilla: preguntas frecuentes antes de operarse explico tipos de implante, recuperación, duración, riesgos y actividad posterior.

¿Y la cirugía robótica?

La cirugía robótica es una herramienta de asistencia para planificar y ejecutar con gran precisión los cortes óseos, la posición de los componentes y el balance de la rodilla. El robot no opera solo y no reemplaza al cirujano.

Cirugía robótica de prótesis de rodilla

Puedes profundizar en Cirugía robótica de prótesis de rodilla.

¿La artrosis siempre termina en prótesis?

No. La evolución es muy variable. Hay pacientes que permanecen estables durante años y otros que progresan más rápido. Edad, peso, fuerza muscular, lesiones previas, alineación, estado meniscal y extensión del daño influyen en la evolución.

Nuestro objetivo es mantener la mejor función posible y escoger el tratamiento adecuado para cada etapa, sin operar demasiado pronto pero tampoco obligando a una persona a vivir años con limitación severa cuando ya existe una solución quirúrgica razonable.

Mi enfoque frente a la artrosis

No existe una conducta correcta para todas las rodillas artrósicas. La decisión se construye respondiendo algunas preguntas: ¿qué estructura está generando los síntomas?, ¿qué compartimento está comprometido?, ¿cómo está la alineación?, ¿qué tratamientos ya se realizaron?, ¿qué actividades necesita recuperar el paciente? y ¿qué alternativa ofrece el mejor equilibrio entre beneficio, riesgo y recuperación?

El objetivo es utilizar el tratamiento adecuado para la etapa adecuada: rehabilitar cuando corresponde, infiltrar cuando puede aportar valor, preservar la articulación cuando todavía tiene sentido y utilizar una prótesis cuando la artrosis avanzada realmente está limitando la vida.

Agenda tu evaluación

Si el dolor de rodilla está limitando tu actividad, existe inflamación recurrente, deformidad o el tratamiento que utilizabas ya no es suficiente, una evaluación permite definir en qué etapa está la artrosis y qué opciones tienen sentido para tu caso.

Contact Center MEDS
+56 2 2499 6400

Asistente Dr. Umaña
+56 9 9758 9302 (WhatsApp)

RESERVA DE HORA

No. Mantener actividad física, fuerza y un buen balance muscular es parte fundamental del tratamiento. Lo que suele ser necesario es adaptar la actividad y privilegiar ejercicios de menor impacto que puedan mantenerse a largo plazo.

No. La imagen es solo una parte de la decisión. La prótesis se plantea cuando existe daño compatible con los síntomas, limitación relevante de la calidad de vida y fracaso del tratamiento conservador.

Actualmente no contamos con una infiltración o medicamento capaz de reconstruir de forma predecible el cartílago perdido de una rodilla con artrosis establecida. Las terapias disponibles buscan principalmente controlar síntomas, mejorar función y mantener la actividad.

Depende de cada paciente, pero en general buscamos mantener fuerza y capacidad cardiovascular evitando impacto repetitivo excesivo. Bicicleta, elíptica, natación y ejercicios de fuerza suelen ser buenas alternativas. Un kinesiólogo puede ayudar a corregir déficits de fuerza y balance muscular y a diseñar un programa sostenible.

No. La evolución es muy variable. Muchos pacientes pueden mantenerse funcionales durante años con control de peso, buen balance muscular, actividad física adecuada y tratamiento de los períodos sintomáticos. La cirugía se plantea cuando la enfermedad realmente limita la vida y las alternativas conservadoras dejan de ser suficientes.

Cuando el dolor persiste, limita actividades habituales, existe inflamación recurrente, pérdida progresiva de movilidad, dolor nocturno o deformidad. Una evaluación permite confirmar si la artrosis explica los síntomas y definir qué tratamiento tiene sentido para esa rodilla.

Referencias seleccionadas

La evidencia sobre infiltraciones en artrosis de rodilla no es uniforme. Estas son las fuentes en las que se apoya el criterio expuesto en esta guía, incluyendo los trabajos que apuntan en direcciones distintas.

  1. Bannuru RR, Osani MC, Vaysbrot EE, et al. OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis. Osteoarthritis Cartilage. 2019;27(11):1578–1589. doi:10.1016/j.joca.2019.06.011.
  2. Kolasinski SL, Neogi T, Hochberg MC, et al. 2019 American College of Rheumatology/Arthritis Foundation Guideline for the Management of Osteoarthritis of the Hand, Hip, and Knee. Arthritis Rheumatol. 2020;72(2):220–233. doi:10.1002/art.41142.
  3. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Management of Osteoarthritis of the Knee (Non-Arthroplasty). Clinical Practice Guideline, 2021.
  4. McAlindon TE, LaValley MP, Harvey WF, et al. Effect of Intra-articular Triamcinolone vs Saline on Knee Cartilage Volume and Pain in Patients With Knee Osteoarthritis: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2017;317(19):1967–1975. doi:10.1001/jama.2017.5283.
  5. Bucci J, Chen X, LaValley M, et al. Progression of Knee Osteoarthritis With Use of Intraarticular Glucocorticoids Versus Hyaluronic Acid. Arthritis Rheumatol. 2022;74(2):223–226. doi:10.1002/art.42031.
  6. Wijn SRW, Rovers MM, van Tienen TG, Hannink G. Intra-articular corticosteroid injections increase the risk of requiring knee arthroplasty. Bone Joint J. 2020;102-B(5):586–592. doi:10.1302/0301-620X.102B5.BJJ-2019-1376.R1.
  7. Avila A, Acuña AJ, Do MT, Samuel LT, Kamath AF. Intra-articular injection receipt within 3 months prior to primary total knee arthroplasty is associated with increased periprosthetic joint infection risk. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2022;30(12):4088–4097. doi:10.1007/s00167-022-06942-3.
  8. Bennell KL, Paterson KL, Metcalf BR, et al. Effect of Intra-articular Platelet-Rich Plasma vs Placebo Injection on Pain and Medial Tibial Cartilage Volume in Patients With Knee Osteoarthritis: The RESTORE Randomized Clinical Trial. JAMA. 2021;326(20):2021–2030. doi:10.1001/jama.2021.19415.

Selección bibliográfica revisada en agosto de 2026. La conducta debe adaptarse al patrón de artrosis, los síntomas y las características de cada paciente.

Para profundizar

Dr. Gonzalo Umaña, traumatólogo especialista en cirugía de rodilla de Clínica MEDS

Autor y revisión médica

Dr. Gonzalo Umaña
Traumatólogo subespecialista en cirugía de rodilla
Clínica MEDS, Santiago de Chile

Contenido educativo basado en evidencia científica y experiencia clínica. Esta información no reemplaza una evaluación médica individual.